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La muerte de Steves Jobs no es para tanto (viñeta de la semana)

S

e ha muerto Steve Jobs, el presidente de Apple. Creo que no queda nadie que no lo sepa, después de un bombardeo por saturación con noticias sobre eso. Y yo me pregunto, ¿es para tanto? Porque parece que para algunos la muerte del presidente de la compañía que hizo su teléfono, o su portátil, o su reproductor de música, es digna de ponerse triste. Y no creo que lo sea. Ni la mayoría lo conocían, ni me parece que fuese una persona tan relevante, ni nada.

Si mañana se muere el presidente de Scarpa (la marca de mis botas de senderismo), o de Adidas, o de Yamaha me tirará tanto de un pie como lo de Steve Jobs, cuya muerte simplemente me sorprendió por no esperármela. Pero todo este circo que los fanboys de Apple hacen alrededor de la muerte del que parece su líder espiritual me parece, cuanto menos, ridícula.

Y con esta reflexión inauguro la nueva sección del blog, la viñeta de la semana. Acepto sugerencias de viñetas para poner cada semana, así que si veis alguna que os guste, enviádmela. Espero que tenga más continuidad que la sección de la imagen de la semana.

La viñeta de esta semana la he sacado de guardian.co.uk y ha sido dibujada por Martin Rowson.

 

 

 

 

Una semana de trabajo en el paraíso llamado Lago di Cadagno

La semana pasada me pasé 6 días en Lago di Cadagno, al sur de Suiza. ¿Y qué pinta un gallego residente en Dinamarca yéndose una semanita a Suiza? Pues trabajo de campo. Para los no científicos, el trabajo de campo es cuando los biólogos nos ponemos botas impermeables y ropa que no nos de miedo manchar, y nos vamos a recoger muestras por el mundo adelante. En mi caso, fui como apoyo del grupo en el que me encuentro (NordCEE, Nordic Centre for Earth Evolution) y para coger muestras para mi tesis de máster.

Cuando me ofrecieron ir, con todos los gastos pagados, me faltó tiempo para decir que contasen conmigo. En unos pocos días desde mi confirmación, me consiguieron mi billete de avión ida vuelta Copenhague – Zúrich y seguro del gobierno danés para trabajadores. Todo fue tan bien que parecía planeado, en contraste con las chapuceras interacciones con la parte administrativa de la universidad donde me gradué (USC, Universidade de Santiago de Compostela).

El viaje fue muy entretenido, viendo Alemania desde el aire. Lo más impresionante es ver la frontera entre Alemania y Suiza, pasando de un paisaje casi totalmente plano a uno montañoso de forma abrupta. Los Alpes se alzaban ante nosotros, insinuando cumbres nevadas y verdes bosques.

De Zúrich a Cadagno fuimos en dos coches alquilados cargando con lo necesario. Todo el material científico y la comida para la semana iban en una furgoneta desde Odense, siendo el punto de reunión la estación biológica en la que íbamos a pasar la semana. Suiza es, como mínimo, impresionante. Viajar por sus carreteras entre esas montañas inmensas, cubiertas de bosque y pradera, con lagos aquí y allá es una maravilla para los sentidos. Después de una paradita para cenar emprendimos la subida de Airolo, el último “gran” núcleo urbano, a Lago di Cadagno, una ascensión de unos 1000 metros, no apto para cardíacos o gente que le asuste matarse al caerse por un barranco.

La semana se pasó rápido, y no es para menos, ya que no hubo mucho tiempo libre. Por el día estuvimos más que ocupados recogiendo todo tipo de muestras (“cores” de sedimento, bacterias púrpuras fototróficas, perfiles químicos, pruebas de turbulencia…). Solo una mañana tuve libre para hacer un poco de senderismo y subir una de las montañas alrededor del laboratorio, aunque con lo cansado que me dejaba el muestreo me llegó de sobra.

Mil anécdotas de esa semana en un paraje encantador. Desde las cenas en el restaurante que hay cerca del laboratorio (que de hecho ahora mismo está cerrado hasta el próximo Mayo-Junio, ya que durante ese tiempo solo se puede acceder al lago en helicóptero), con unas comidas deliciosas y un encargado muy majo  hasta mi chapuzón involuntario en el lago. Y todas las agujetas que me traje de vuelta, claro.

La verdad es que, aunque se trabaja como pa’siempre, es un trabajo que realmente me hace sentir realizado. Estar trabajando codo con codo con científicos de tal calibre, absorbiendo conocimiento como una esponja, a la par que conociendo mundo, lo hace sentir a uno muy bien. A ver si ahora consigo que me lleven a Costa Rica, que ya me ofrecí para hacerles de traductor :P

 

Suiza, paraíso de montañas

 

 

Lago di Cadagno. Aqui es donde me he pasado una semana trabajando. ¿Maravilloso, verdad? Como toda Suiza.

 

 

 

Una semana en Suiza

Pues nada, esta semana estaré en Suiza, en Lago di Cadagno, un laguito a 2000 metros de altitud. Allá me voy a coger muestras para mi tesis, ya que me dieron la oportunidad de ir, no iba a rechazarla.

Como allí el acceso a internet será más bien limitado, no creo que de muchas señales de vida durante este tiempo.

A cuidarse :)

Japonés vestido de mujer tocando el bajo

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l título es más que descriptivo para lo que váis a ver. Un video muy muy raro, pero la cosa es que el tío toca muy bien el bajo, no es solamente un friki haciendo cosas raras para ser famoso en Youtube.

Canciones inacabadas, esa manía de los músicos

Imaginaos que estáis leyendo una novela, y según se acerca el final, las letras se hacen más y más pequeñas hasta que no se puede seguir leyendo y, por tanto, finalizar el libro. ¿Estúpido, verdad? Nadie leería un libro sabiendo que ese es su final. Sin embargo, en el mundo de la música, independientemente del estilo (bueno, en música clásica casi fijo que no), esto ocurre día si día también.

Me estoy refiriendo a esa cantidad de canciones que según llega el final, entran en un bucle, normalmente el estribillo, y van sonando más y más bajo hasta que se acaba todo. Con todo el respeto que puedo usar desde detrás de la pantalla de mi portátil, me gustaría decirles, señores músicos, que son ustedes unos CUTRES!!!

Pero vamos a ver, qué costará poner un par de compases que rematen la canción. Por no hablar de que cuando tocas en directo, este tipo de finales no se pueden usar (si alguna vez escucháis acabar así una canción en directo, yo empezaría a sospechar) y normalmente se usan unos finales bien hechos. Así que digo yo que tan difícil no será.

En fin, que siempre me ha parecido algo super cutre y sin sentido ninguno, así que quería expresarlo en público. Y para acabar, mi canción favorita del mundo mundial que, curiosamente, tiene uno de estos finales super cutres xD

 

Los vegetarianos, esa gente

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Pero remontémonos en el tiempo, un poco nada más. Digamos, hace 2,3 millones de años, donde se estima la aparición del género Homo, al que todos pertenecemos. Una de las ventajas evolutivas que hizo que los primeros homínidos prosperasen fue el poseer una dieta omnívora, esto es, que podemos consumir carne y vegetales sin perjuicio alguno. Es más, el poder combinar los dos tipos de dieta permitió, entre otras cosas, el tener un mayor rango de alimentos a los que recurrir y ayudó en el subsiguiente desarrollo cerebral.

Volvamos al siglo XXI. Como está de moda ser guay y ecológico, mucha gente se hace vegetariana, y reniega de sus necesidades metabólicas, que están balanceadas para una dieta variada, y deciden comer solamente vegetales. Así, a grandes rasgos, hay diferentes ideas (estupideces, más bien) que llevan a la gente a escoger estas dietas.

  • Razones éticas/morales.

Estos son los que te dicen que matar animales está muy mal y por eso se hacen vegetarianos. En este grupo puedes encontrar también los radicales (autodenominados veganos) que no comen ni huevo. Atención a la siguiente frase:

“El veganismo es una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal e incluye una reverencia a la vida. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima el uso de alternativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales”.

Donald Watson, miembro fundador de la Sociedad Vegana (Vegan Society)

Reverencia a la vida. Y por eso nos cargamos a los organismos fotosintéticos, porque no están vivos y entonces nos suda la polla comernos las plantas. Como no gritan ni lloran cuando las arrancamos de su buena tierra… Normalmente esta forma de pensamiento hace que me ría mucho, porque como podéis deducir, es tan estúpida que cae por su propio peso.

  • Por el menor impacto ecológico

Cierto es que el impacto ecológico de la ganadería es mucho mayor que la de a agricultura. Ahi es cierto. Sin embargo, mayor impacto ambiental tienen la mayoría de los cacharros tecnológicos que tenemos. Si estáis un poco al tanto de lo que es el coltán y sus implicaciones político-económicas y ecológicas, sabréis a lo que me refiero. El otro día estuve hablando con una chica que era vegetariana por esta razón, pero ella tenía un iPhone. Porque si, comer carne es muy malo ecológicamente, pero todos los minerales y procesos industriales para fabricar mi iPhone es tope naturista, no te jode.

  • Es más saludable

Es curioso cuando te dicen que ser vegetariano es más saludable. Claro, después les preguntas cómo complementan ciertas vitaminas o proteínas y te dicen que vía píldoras. Pues si que debe de ser saludable cuando tienes que recurrir a medicamentos y complementos para tener una dieta equilibrada. Sí señor. Nuestro metabolismo requiere ciertas cantidades de nutrientes que provienen fundamentalmente de la carne (al menos, de forma más sencilla), así que tiene que ser muy saludable el privar a nuestro organismo de esos nutrientes. Cómo no.

Me he encontrado a gente de toda clase dentro del grupo de los vegetarianos. Desde los que te intentan vender su filosofía a los que pasan de meterse en jaleos (yo prefiero a estos, es más fácil tratar con ellos). Lo que me saca de mis casillas es cierta gente que juega con la vida de otros por tener unas ideas estúpidas. Os cuento la situación:

En el curso de Geobiología en Islandia había tres vegetarianas. Una de ellas, de treinta y muchos años, ponía siempre cara de asco cuando el resto pedíamos carne, con lo cual ya me empezó a caer mal desde el principio. Además, es la típica pija que siempre habla de los locales más caros de Estocolmo a los que acude, y que si esto y que si aquello. Un día habló de sus hijos y le pregunté si ellos eran vegetarianos, a lo que me respondió que claro. Cuando le dije que me parecía una barbaridad, a unos niños en edad de crecer, privarlos de parte de la dieta, me dijo que ella sabe cómo cocinar y blablabla. Que sus hijos adoran al tofu. Claro, le pregunté si alguna vez habían probado la carne. Me dijo que no, obviamente. La respuesta, natural por mi parte y de más gente del grupo, fue que normal que adoren el tofu cuando nunca han probado la carne.

Y es que se empiezan con estas tonterías durante el desarrollo y después la acabamos liando. Incluso he leído que algunos padres, en el colmo del hippismo, ni siquiera vacunan a sus hijos, y eso es, a mi forma de ver, un atentado contra la salud pública. Porque me da igual si se te mueren los hijos debido a que los padres son gilipollas, pero lo que no voy a consentir es que mis hijos corran peligro por culpa de gente que quedó anclada en los mundos de Yupi.

Y por eso no me gustan los vegetarianos. Por la falta de lógica en sus acciones, además de por creerse mejor que los demás. Uf, que a gusto me he quedado.