La aventura IKEA
Como algunos sabréis ya, este mes me mudo a mi nueva casita en Odense. Desde que llegué en Agosto he vivido en un piso compartido con Sandra y un estudiante “random”: una chilena que se fue a la semana por problemas con la convalidación de Erasmus, una griega que es posiblemente la peor persona que haya conocido y ahora mismo un chico turco que es majo, pero lo que es la limpieza no es lo suyo. El caso es que hemos decidido buscarnos otro sitio y encontramos una casita para mi y para Sandra la mar de maja en una zona residencial muy bonita.
Sin embargo, aquí en Dinamarca, lo más común cuando alquilas es que los pisos estén sin amueblar, por lo tanto asumimos que tendríamos que comprar todos los muebles (excepto cocina, que siempre están amuebladas). Afortunadamente, en Odense hay un IKEA, que vale, no son los muebles de caoba de Honduras y ébano que siempre he soñado, pero oye, para el precio que tienen y el presupuesto que manejábamos tienen un diseño más que pasable.
Durante las últimas semanas hemos estado mirando cómo cuadrar lo mínimo dentro de nuestro presupuesto y también, dentro de nuestra pequeña casita. Después de mirar y remirar teníamos todo más o menos decidido, así que unas pocas visitas al IKEA para comprobar cómo son los muebles en persona nos ayudó. Esto es más importante de lo que parece, ya que muchas veces en la página del IKEA te llevas una impresión equivocada de los muebles.
En una de estas últimas visitas, cuando fuimos a probar las camas (el elemento más caro, con diferencia, de todo lo que hay que comprar), empezamos a mirar los colchones híbridos (muelles + capas de látex y similares) ya que los más baratos eran lo que mejor que adecuaban a nuestro prespuesto y necesidades. Sin embargo, había un colchón, alrededor de las 4300 coronas (algo menos de 600 euros) rebajado a la mitad!! La oferta estaba limitada a las unidades que quedaban, alrededor de 9 en el tamaño que queríamos (140×200). En aquel momento, el martes antes de Semana Santa, no sabíamos ni cuando nos darían las llaves de nuestra casita ni nada, así que estábamos vendidos a si los odensanos compraban las camas que quedaban antes de poder ir a hacer la compra. Al menos el IKEA solo abría el miércoles esa semana debido a las vacaciones, y además nos confirmaron que nos daban las llaves el miércoles de la próxima semana, así que adelantamos la compra de los muebles desde Mayo hasta este pasado sábado.
Llegó el día D, y a las 9:00 estábamos ya en el IKEA. De hecho, la gente ya se amontonaba en la cinta que impide el paso a la tienda en si cual zombies en busca de presas. Tan pronto dejaron a la gente adentrarse en el mundo IKEA decidimos, en vez de seguir las flechas, entrar en dirección contraria a través de la sección de niños para llegar antes a las camas. Y funcionó. Compramos la cama + patas + sobrecolchón en menos de 2 minutos. Casi no dejamos a la chica que nos atendió se explicase
Después del “asunto cama” nos dispusimos a buscar y apuntar la posición en el almacén de todo lo que teníamos pensado comprar. Todo fue sobre ruedas. Solo nos asustamos cuando creímos que no había las sillas del salón en rojo, pero al final las encontramos en el almacén, así que no hubo problemas. Todo discurrió rápido y eficientemente.
La llegada al almacén, donde se cogen los artículos que quieres comprar, fue épico. No sé cómo es en los otros IKEA, pero en el de Odense es como entrar en Moria. Una basta cavidad llena hasta el techo de cajas. Sin embargo, resultó más fácil de lo esperado el encontrar todo, y solo nos confundimos en un artículo. Todo, menos la cama, que te la dan en la zona de reclamaciones, fueron 3 carritos del IKEA llenos de cajas, alrededor de unos 200 kilos largos. De hecho, la gente no hacía cola detrás nuestra de todo lo que llevábamos.
Al pagar, solamente hubo que ir a que nos diesen la cama, y de ahí al mostrador de transporte, con los tres carritos de antes más el nuevo con la cama. El próximo viernes por la tarde nos traen todo, así que sacaré fotos antes y después del montaje, a ver qué tal queda todo. En nuestra mente planificadora todo parece muy bonito, pero a saber hasta que no lo montemos todo
Lo único “grande” que nos queda por comprar es el sofá, que hemos decidio que sea sofá cama, que los que hay por aquí nos parecen super cómodos (además de que así esperamos tener a las visitras más cómodas, claro). Así que, espero en menos de 15 días, estar viviendo en nuestra nueva casita. Y quien quiera venir, ya sabe que está invitado (eso si, para entrar se requiere traer algo de gastronomía ejpañola).
Parafraseando a Carmela, cuya ayuda es bien agradecida: Reto IKEA superado!

Vivaaaa! Me gusta eso de que cuidéis a las visitas. Sí, si. Y lo de las sillas rojas del comedor también. Quiero fotooos!
Me gusta lo del sofá cama cómodo… ya irás haciendo la lista de gastronomías que quieres que te llevemos
La verdad es que el almacén de IKEA da miedo, la primera vez pensé: “por favor, que no haya que coger las cosas del último estante” xDD Pero por el resto está muy bien, con millones de cosas super prácticas y demás…