Mi experiencia con los libros electrónicos
Y
Mi primer acercamiento al ebook fue cuando mi novia, Sandra, consiguió a precio increíble un Sony PRS-600 seminuevo. Antes de eso, solamente había visto ebook readers (libros electrónicos) en tiendas, y la mayoría de ellos clones chinos de baja calidad. Digamos que el Sony fue el primer lector de calidad que pude manejar. Estas navidades, puesto que a veces había problemas para usar el Sony, decidí comprarme un Kindle aprovechando que Amazon abría su tienda en España.
Experiencia
Para mucha gente, lo que más le echa para atrás de los libros electrónicos es su frialdad, el echar de menos el tacto y olor del papel, o el tener una estantería muy bonita con tus libros. En ninguno de los tres caso se podría decir que se equivocan. Sin embargo, tengo que decir, que al menos en mi caso, una vez entro de lleno en la historia que estoy leyendo, se me olvida que no hay papel y que estoy leyendo en un “aparato”. Para mi, que lo importante es la historia contenida en los libros y no el continente, los libros electrónicos son todo ventajas. Llevar mogollón de libros en un aparato que pesa alrededor de 200 g, poder hacer la letra y el espaciado entre líneas más o menos grande a mi antojo y la comodidad de su manejo hacen que estén enamorados. Una cosa que realmente detestaba de los libros de papel era leer en cama tochos como Un Mundo sin Fin, y tener que estar haciendo fuerza para sostenerlo y pasar páginas.
Además, hay algo que tienen los libros electrónicos que para mi es fundamental: diccionarios. Yo que leo casi todo en inglés, por eso de tener un catálogo más amplio donde escoger y mejorar mi inglés escrito, que buena falta me hará en Octubre, el tener un diccionario que me de el significado de la palabra que quiera es una maravilla. Sin duda, la experiencia de uso es inmejorable.
Precio y “piratería”
Entiéndase piratería como la piratería de mentira (la de verdad es la del antiguo Caribe, o actualmente Somalia y similares). He de decir que cuando empecé a oír sobre los libros electrónicos, di por hecho que los precios serían muy bajos, ya que se ahorraban mogollón de costes, como transporte, almacenamiento, materiales, etc (y los costes asociados al mantenimiento de un servidor donde vender la copia electrónica no son nada altos). Pero me equivoqué. No es la primera vez que veo libros en formato electrónico a un precio similar, o incluso igual, a sus ediciones en papel.
Pero como en todo, y más cuando el archivo que quieres conseguir no llega al megabyte, es muy fácil encontrar copias gratuitas por internet. Incluso hay libros en formato electrónico que no existen, de forma legal, en ese formato. Ver para creer.
Al menos, algunos autores parecen que no tienen la cabeza metida en el culo y entienden lo que está pasando a su alrededor. Iniciativas como la de 1libro1euro, impulsada en un principio por Juan Gómez Jurado, que tiene sus libros en formato electrónico a precios entre 1 y 3 euros en Amazon, hacen que pensar en bajarse una copia no legítima sea una tontería. Aprovecho para recomendaros los libros de este autor, por cierto. Me he leído El Emblema del Traidor y Espía de Dios, y he de decir que las historias de ambos me tuvieron pegado al libro como pocos libros.
Aún así, iniciativas como Libranda, o declaraciones de ciertos autores, hacen que me pregunte si no aprendieron nada del modelo de negocio fracasado de los CDs de música o las películas. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio, como siempre.
Conclusión
Los libros electrónicos han llegado para quedarse. Ya no veo marcha atrás, y aunque no creo que lleguen a desbancar al libro de papel a medio-largo plazo, si que veo que acabarán por convertirse en algo más y más habitual. Cada vez más, sus precios son más asequibles (me refiero a los aparatos, que los libros, mientras los libreros tradicionales no se bajen de la parra…), y parte de sus deficiencias tecnológicas, como el poder ser solo en blanco y negro o el tamaño de pantalla, se están solventando poco a poco, por lo que creo que llegarán a convertirse en un aparato tan popular como los reproductores portátiles de música.
Adiós, 2011, adiós
Ya ha pasado un año. Un año que ha supuesto un cambio para bien en muchos aspectos. A nivel estudios, como muchos sabréis ya si seguís este blog de forma habitual, estoy en Dinamarca haciendo un máster en Environmental Biology, en la Syddansk Universitet (University of Southern Denmark). El máster de dos años de duración, se divide en 60 ECTS de clases y 60 para la master thesis. Superé todas las asignaturas del primer año con buenas notas, por lo que estoy bastante contento con ello. Además, ya empecé mi proyecto para la tesis, llamado ”Understanding the performance of Sedimentary Fuel Cell Batteries depending on different biogeochemical characteristics” que me está encantando.
La vida de independizado es una delicia, sobre todo viviendo con mi novia. Aunque a principios de año aún compartíamos piso con “aquella-que-no-debe-ser-nombrada“, al poco nos enviaron un nuevo compañero, turco esta vez, que aunque no era la persona más limpia del mundo, se podía vivir con él. Aún así, cuando vino nosotros ya habíamos decidido irnos a vivir solos, y ya por Mayo encontramos una casita pequeñita pero muy bonita, con nuestra terracita de suelo de madera y jardíncito, que da gusto cuando hace calor. Además, me permite tener una pequeña barbacoa para cuando el tiempo acompaña. Una pregunta recurrente que me suelen hacer sobre este tema es si pagamos mucho, si aquí todo es mucho más caro que en España, y si, algunas cosas son mucho más caras (salir por ahi, comer fuera, ir al cine, productos electrónicos), pero otras casi son iguales o incluso son más baratas que en España (ropa, supermercadoo, estudiar…).
El danés sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Empezamos con muchas ganas allá al principio de la primavera, pero duramos bien poco (Sandra un mes y poco, y yo no llegué a acabar un mes entero), debido que, tanto por la ubicación de la escuela de danés, como por nuestras otras ocupaciones, nos era imposible seguir el ritmo del curso de forma eficiente. A ver si este año tenemos más suerte, aunque sea mirando algo por nuestra cuenta. De todas formas, el danés es bastante jodidillo.
Y los viajes. Si tengo que acordarme de algo del 2011, serán de los viajes que hice gracias a la universidad y, especialmente, al grupo en el que estoy, el NordCEE (Nordic Centre for Earth Evolution). Los primeros viajes no fueron gran cosa, ya que fueron a pequeñas ciudades como Søgard, en la zona de Jutland (la parte de Dinamarca que está unida a Alemania) o Kerteminde en la isla de Funen, donde está Odense. Sin embargo, en verano fui invitado a unirme a un curso de Geobiología en Islandia, con todos los gastos pagados, así que allá me fui. La verdad es que iba con un poco de miedo, ya que los pocos daneses que iban al curso los conocía más bien poco, excepto a una, pero la verdad es que me integré bien y formé un grupo bien majo con los noruegos, algún danés y las chicas suecas. Islandia es increíble, mucho más sorprendente de lo que me había imaginado. Me encantaría volver (de hecho, podría volver este verano a hacer un curso impartido por la NASA, pero me coincide con la parte final de la tesis).
Además, de pura casualidad, me ofrecieron la opción de ir a Suiza, y allá me fui. También todo a gastos pagados, me pasé una semana en Lago di Cadagno, en la parte italiana, muestreando y ayudando al resto de grupo en el muestreo y procesado de muestras. Aunque fue duro, por toda la carga de trabajo físico de carretar muestras monte abajo/monte arriba, la verdad es que fue una experiencia increíble. Trabajar en la típica postal de lago entre las montañas, y además tuvimos la suerte de disfrutar de un tiempo super raro para la época del año, y podíamos hasta trabajar en manga corta. Incluso tuve un desliz y acabé dándome un chapuzón involuntario en el lago.
A lo largo del año he hecho muchos amigos, sobre todo estudiantes de intercambio, lo cual tiene su cara amarga, ya que sabes que tarde o temprano se irán. Sin embargo, siempre está bien conocer gente, nuevas ideas y puntos de vista, que eso siempre enriquece, como el Avecrem.
También he tenido la gran suerte de ir consiguiendo trabajos de lo mio. Primero fue un alumno de doctorando con el que colaboraba simplemente por aprender, el que me contrató. Se ve que le gusté, porque al cabo de un tiempo otro alumno de doctorado me hizo otro contrato, de ahi salté a otro alumndo de doctorado, y ahora estoy contratado por un PostDoc (en la jerarquía científica empiezan a ser ya peces regorditos). La verdad, pagan muy pero que muy bien, me dan total libertad para trabajar cuando y cómo yo quiera, no son cutre-contratos como Ejpaña, si no que cotizo como cualquier otra persona, y lo mejor de todo, tengo “café” gratis
Y ya hacia final de año, mi supervisor me recomendó mandar una solicitud para una beca de Siemens, que se da a jóvenes científicos (hasta unos 4500 euros), para material de laboratorio o viajes. Mi supervisor, sabiendo que admiro a gente del grupo de Peter Girguis de la Harvard University y Derek R. Lovley, de la University of Massachusetts, me dijo que por qué no pedir el dinero para ir a los EEUU y aprender algo en esos laboratorios. Al poco ya tenía la invitación formal de los dos, así que presenté los papeles, y hasta hoy sigo esperando. Tenemos cruzados los dedos ya que Siemens, aquí en Dinamarca, es la que lleva todo lo de los aerogeneradores, y como mi proyecto va sobre producción de energía eléctrica pues…a ver si hay suerte. Al menos, sé que mi solicitud es la escogida para representar al instituto de biología, pero hasta mediados de mes no sabré más.
Y creo que esto podría ser un resumen más o menos de lo que ha pasado este año en mi vida. A nivel personal y profesional (sobre todo este último), me encuentro a gusto en Dinamarca, aunque se echa de menos cosas de Galicia, aunque no tenemos pensado volvernos al acabar, sobre todo después de comprar esto y aquello.
Ahora, a esperar a que venga más gente a visitarnos
Una canción para las elecciones del 20N
Se aproxima el 20N, lo que va a significar volver a tener una ejpaña de derechas, donde todo lo que hemos conseguido ahora en avances sociales (ley del aborto, matrimonio homosexual…) se tirará por la borda. Y en caso de que no viniese la derecha, algo poco probable, continuaríamos como una “izquierda” que no tiene ni idea de para donde tirar.
Al menos, siempre nos quedará el tomarlo con humor con en la canción que El Reno Renardo ha hecho para la ocasión:
Los vegetarianos, esa gente
N
Pero remontémonos en el tiempo, un poco nada más. Digamos, hace 2,3 millones de años, donde se estima la aparición del género Homo, al que todos pertenecemos. Una de las ventajas evolutivas que hizo que los primeros homínidos prosperasen fue el poseer una dieta omnívora, esto es, que podemos consumir carne y vegetales sin perjuicio alguno. Es más, el poder combinar los dos tipos de dieta permitió, entre otras cosas, el tener un mayor rango de alimentos a los que recurrir y ayudó en el subsiguiente desarrollo cerebral.
Volvamos al siglo XXI. Como está de moda ser guay y ecológico, mucha gente se hace vegetariana, y reniega de sus necesidades metabólicas, que están balanceadas para una dieta variada, y deciden comer solamente vegetales. Así, a grandes rasgos, hay diferentes ideas (estupideces, más bien) que llevan a la gente a escoger estas dietas.
- Razones éticas/morales.
Estos son los que te dicen que matar animales está muy mal y por eso se hacen vegetarianos. En este grupo puedes encontrar también los radicales (autodenominados veganos) que no comen ni huevo. Atención a la siguiente frase:
“El veganismo es una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal e incluye una reverencia a la vida. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima el uso de alternativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales”.
Donald Watson, miembro fundador de la Sociedad Vegana (Vegan Society)
Reverencia a la vida. Y por eso nos cargamos a los organismos fotosintéticos, porque no están vivos y entonces nos suda la polla comernos las plantas. Como no gritan ni lloran cuando las arrancamos de su buena tierra… Normalmente esta forma de pensamiento hace que me ría mucho, porque como podéis deducir, es tan estúpida que cae por su propio peso.
- Por el menor impacto ecológico
Cierto es que el impacto ecológico de la ganadería es mucho mayor que la de a agricultura. Ahi es cierto. Sin embargo, mayor impacto ambiental tienen la mayoría de los cacharros tecnológicos que tenemos. Si estáis un poco al tanto de lo que es el coltán y sus implicaciones político-económicas y ecológicas, sabréis a lo que me refiero. El otro día estuve hablando con una chica que era vegetariana por esta razón, pero ella tenía un iPhone. Porque si, comer carne es muy malo ecológicamente, pero todos los minerales y procesos industriales para fabricar mi iPhone es tope naturista, no te jode.
- Es más saludable
Es curioso cuando te dicen que ser vegetariano es más saludable. Claro, después les preguntas cómo complementan ciertas vitaminas o proteínas y te dicen que vía píldoras. Pues si que debe de ser saludable cuando tienes que recurrir a medicamentos y complementos para tener una dieta equilibrada. Sí señor. Nuestro metabolismo requiere ciertas cantidades de nutrientes que provienen fundamentalmente de la carne (al menos, de forma más sencilla), así que tiene que ser muy saludable el privar a nuestro organismo de esos nutrientes. Cómo no.
Me he encontrado a gente de toda clase dentro del grupo de los vegetarianos. Desde los que te intentan vender su filosofía a los que pasan de meterse en jaleos (yo prefiero a estos, es más fácil tratar con ellos). Lo que me saca de mis casillas es cierta gente que juega con la vida de otros por tener unas ideas estúpidas. Os cuento la situación:
En el curso de Geobiología en Islandia había tres vegetarianas. Una de ellas, de treinta y muchos años, ponía siempre cara de asco cuando el resto pedíamos carne, con lo cual ya me empezó a caer mal desde el principio. Además, es la típica pija que siempre habla de los locales más caros de Estocolmo a los que acude, y que si esto y que si aquello. Un día habló de sus hijos y le pregunté si ellos eran vegetarianos, a lo que me respondió que claro. Cuando le dije que me parecía una barbaridad, a unos niños en edad de crecer, privarlos de parte de la dieta, me dijo que ella sabe cómo cocinar y blablabla. Que sus hijos adoran al tofu. Claro, le pregunté si alguna vez habían probado la carne. Me dijo que no, obviamente. La respuesta, natural por mi parte y de más gente del grupo, fue que normal que adoren el tofu cuando nunca han probado la carne.
Y es que se empiezan con estas tonterías durante el desarrollo y después la acabamos liando. Incluso he leído que algunos padres, en el colmo del hippismo, ni siquiera vacunan a sus hijos, y eso es, a mi forma de ver, un atentado contra la salud pública. Porque me da igual si se te mueren los hijos debido a que los padres son gilipollas, pero lo que no voy a consentir es que mis hijos corran peligro por culpa de gente que quedó anclada en los mundos de Yupi.
Y por eso no me gustan los vegetarianos. Por la falta de lógica en sus acciones, además de por creerse mejor que los demás. Uf, que a gusto me he quedado.
Islandia, tierra de volcanes
Vuelvo a mi vida cotidiana después de tres semanas en España y dos semanas y media en Islandia. Allí asistí a un curso en Geobiología junto con estudiantes de las universidades de Estocolmo (Suecia), Helsinki (Finlandia), Bergen (Noruega) y Reykjavik (Islandia).
El curso en general ha estado muy bien y me ha servido para incrementar mis conocimientos sobre disciplinas que no son las mías (geología, microbiología y biología molecular) al mismo tiempo que ha reforzado mis conocimientos en mi terreno (geomicrobiología y biogeoquímica). Además, el trabajar con gente de diferentes áreas hace que tengas que readaptarte, enseñar y aprender muchísimo a lo largo del curso.
Además de la parte de laboratorio, en el curso hicimos tres excursiones, no solo para conocer Islandia y aprender sobre sus peculiares condiciones geobiológicas, si no que además aprovechamos para coger las muestras que más adelante usamos en nuestros experimentos. Los organizadores se enrollaron mucho y, a parte de ser excursiones puramente didácticas, nos llevaron a sitios más turísticos como puede ser el Golden Circle (donde se encuentran las famosas cataratas de Gullfoss o el Gran Geyser) o el Blue Lagoon.
Si tuviese que escoger un solo lugar de todo lo que he visto me quedaría con el río de agua caliente que visitamos el segundo día. Después de pasarnos la mañana muestreando todo tipo de “microbial mats”, rocas y fuentes de agua caliente tuvimos que caminar montaña arriba unos 8 kilómetros, totalmente campo a través, sorteando pozos de barro hirviente (donde más de una vez alguien ha perdido una pierna), terraplenes y zonas escarpadas, todo ello aderezado con una nube continua de mosquitos que se pegaban a la frente sudorosa.
Sin embargo, todo tiene su recompensa. Una vez llegamos al paso entre las montañas y empezamos a descender llegamos al río de agua caliente. La sensación de meterse en un agua a 38 grados, en un ambiente totalmente natural y después de cuatro horas de caminata continua es indescriptible. Algo que todo el mundo debería probar cuando se va a Islandia, sin duda. Y como podéis comprobar por la foto que acompaña el post, precioso. Simplemente precioso.
Y este es un mini resumen de mis “vacaciones” en Islandia. Seguiremos informando
Saliendo del letargo veraniego
Como es normal, en verano siempre dejo un poco desatendido el blog. Pero para mi, las vacaciones ya se han acabado, y estoy de vuelta en Dinamarca. Si embargo, mañana salgo para Islandia para atender un curso de Geobiología durante dos semanas, así que intentaré ir narrando mis aventuras islandesas según tenga disponibilidad de internet y tiempo.
Saludos!









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